La fractura es la principal consecuencia de la osteoporosis; se produce generalmente en tres sitios característicos: la muñeca, las vértebras y la cadera. Estas fracturas son espontáneas o se asocian a traumatismos leves o moderados. Se estima que 1/3 de las mujeres mayores de 65 años presentará una fractura de columna.

¿Qué es la osteoporosis?

Es el adelgazamiento del tejido óseo y la pérdida de la densidad en los huesos con el paso del tiempo. La osteoporosis se presenta cuando el organismo no es capaz de formar suficiente hueso nuevo o cuando gran cantidad del hueso antiguo es reabsorbido por el cuerpo o en ambos casos. La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad ósea.

¿Qué es un aplastamiento vertebral?

Las vértebras son órganos resistentes de apoyo y sostén. Sin embargo, cuando el esqueleto pierde calcio, pierde el elemento fundamental para mantenerse compacto, convirtiéndose en frágil y quebradizo. La solidez del cuerpo de una vértebra es, fundamentalmente, lo que soporta el peso de nuestro cuerpo. Cuando, por distintos motivos, como la osteoporosis, el hueso pierde minerales, se debilita. De esta forma, ante un ligero trauma o un esfuerzo como el toser, una caída de sentado o viajar en un vehículo que pase por un bache, nos haga “volar” y luego caer pesadamente en el asiento, puede ser suficiente para que la rotura de una vértebra se produzca, como si fuera una cáscara de huevo.

Consecuencias de aplastamiento vertebral

En el momento que se produce una fractura vertebral se pierde la forma rectangular del hueso para transformarse por lo general en un triángulo. Entre una y otra vértebra pasan nervios que, si quedan apretados o comprimidos, a consecuencia de la fractura, producen gran dolor. En estos casos cada movimiento es una tortura, el paciente tiende a quedar quieto, paralizado, para evitar el roce de los huesos contra el nervio; por supuesto esto genera dolor muscular, ya que se produce un espasmo protector.

Igualmente la fractura puede ocasionar dolores que se irradian desde la cintura hacia delante, en la zona del bajo vientre y sector genital. Podría incluso, aparecer debilidad en los miembros inferiores como síntoma de la existencia de compresión de la médula espinal.

Muchas de estas fracturas son inicialmente asintomáticas, provocando progresivamente reducción de la estatura e incurvación de la espalda. Se calcula que sólo entre un 23 y un 33% de éstas fracturas se hacen evidentes.

Las fracturas vertebrales provocan una deformidad cifótica de la columna con consecuencias cosméticas, fisiológicas, neurológicas y funcionales.

Paciente típico con fractura vertebral

Por lo general, en éstos tipos de pacientes, se observa una disminución en la estatura (provocada por la compresión vertebral y por la posición antiálgica de flexión); cifosis torácica exagerada con abdomen prominente, pudiendo afectar éstos cambios a las funciones normales de los aparatos respiratorio y digestivo; no es extraño que ocurran cambios en el estado psicológico del individuo como la autoestima, imagen corporal, humor, depresión severa…

Daños y consecuencias del reposo en cama

Probablemente el reposo en cama agrava la pérdida ósea de éstos pacientes; hay estudios que han demostrado una pérdida en la densidad mineral ósea del 0,25% a la semana en individuos normales que deben permanecer en cama durante 17 semanas y un 1% de pérdida por semana en individuos con hernia discal tratados con reposo en cama.

Existen tratamientos hoy en día que dan solución al control del dolor, evitando sus consecuencias fisiológicas y psicológicas y permitiendo al paciente mejorar su calidad de vida cuando los tratamientos convencionales fallan. Sólo hay 2 centros en España que apliquen la terapia láser combinada bioestimulante. En concreto se trataría de una forma muy específica de usar la magnetoterapia y la laserterapia entre otros métodos con el objetivo de disminuir la inflamación para minimizar el dolor y aumentar la recuperación funcional del paciente. Con esta terapia, no solo se trabajan los músculos contracturados sino también – y más importante-, los nervios que están atrapados entre las vértebras aplastadas, siendo ésta una forma efectiva de controlar el dolor mediante tratamiento conservador. Este es el principio desde el que partimos para mejorar la calidad de vida del paciente y permitir paulatinamente que las actividades de la vida diaria no signifiquen un recrudecimiento de la patología.