Fisioterapia y dolor de rodilla.

Según los últimos datos, al menos 7 millones de españoles, el 23% de la población española adulta, padecen enfermedades reumáticas. De éstas son las más prevalentes la artrosis de rodilla y mano, lumbalgia y osteoporosis, las cuales causan el 50% de las incapacidades laborales en nuestro país. La enfermedad músculo-esquelética: artrosis de rodilla, se asocia a una peor calidad de vida en cuanto a la limitación física.

 

¿Qué es la rodilla?

 

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo humano. Se encuentra formada por 3 huesos: fémur, tibia y rótula, revestidos en sus extremos por sus respectivos cartílagos que ayudan a reducir la fricción o roce durante el movimiento. Otros elementos que participan en esta articulación, tan importantes como los cartílagos, son una especie de amortiguadores llamados meniscos que distribuyen el peso del cuerpo por la superficie de toda la articulación. También existen otros componentes articulares como son los ligamentos posteriores y laterales,los cuáles tienen la función de reforzar la cápsula. Por otro lado, las diferentes estructuras de la rodilla están envueltos en una cápsula articular flexible y fuerte, en el interior de la cuál se fabrica el líquido sinovial que lubrica los componentes de la articulación, tan importante para el buen funcionamiento articular.

 

Lesiones de rodilla.

El número de pacientes jóvenes ( menos de 55 años ), que necesitan y buscan tratamiento para tratar la sintomatología de la osteoartitis de rodilla va en aumento, se cree que es debido a diferentes factores como que a mayor esperanza de vida se provoca un aumento en la proporción de la población que exige a su cuerpo unos niveles altos de actividad o rendimiento deportivo hacia la quinta, sexta y séptima década de vida; a su vez, los diferentes estilos de vida en edad madura, y el incremento del nivel de obesidad en la población en general, provocan un aumento de los casos de artrosis en rodilla que necesitan ser tratados fisioterápicamente para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Alrededor de la 3ª década de vida, en los componentes articulares empieza un proceso de degeneración articular, este proceso degenerativo es propio y normal en el sistema articular; el dolor, la inflamación, rigidez, hinchazón,crepitación o roce articular, la limitación o pérdida de la función articular, acaban todas ellas con una reducción o empeoramiento en la calidad de vida del paciente; otras causas aceleran este estado degenerativo de la articulación como son la bipedestación prolongada ( estar mucho tiempo de pie), adoptar malas posiciones de forma repetitiva como el hecho de estirar al máximo la rodilla cuando vemos la televisión, sentarnos varias horas seguidas manteniendo una flexión de rodilla de más de 90º, la práctica excesiva de deporte, actividad deportiva mal hecha, contusiones o golpes fuertes, accidentes o caídas, algunas operaciones quirúrgicas,etc.

De todas las articulaciones que soportan un grado importante de carga, la rodilla es la más vulnerable al traumatismo, ya sea accidental o repetitivo, provocando fisuras o fracturas en los huesos.

Las causas mecánicas como golpes, giros bruscos o sobrecargas continuas lesionan los cartílagos; en estadíos iniciales el cartílago se reblandece, se ulcera y luego se esclerosa, apareciendo los llamados quistes subcondrales con los posteriores osteofitos. Es importante señalar que este proceso no aparece de un día para otro; los avisos iniciales en forma principalmente de dolor, inflamación, rigidez y limitación articular en intensidades menores, nos está indicando que si empezamos un correcto tratamiento de fisioterapia las expectativas de éxito son elevadas, sin necesidad de que aparezcan los quistes subcondrales y osteofitos en un futuro.

Las torceduras o flexión exagerada de la articulación pueden provocar rupturas meniscales. Hay que diferenciar de un ruptura del menisco de origen traumático o de origen degenerativo. .Cuando el origen de la rotura del menisco es traumático, sucede en un momento muy concreto asociado a la torsión de la rodilla con el pie apoyado generalmente ( como ocurre en el fútbol o en el esquí), desencadenando en el momento un dolor importante en la línea articular donde se sitúa el menisco, o también se puede apreciar un dolor más difuso por toda la rodilla. El trozo roto de menisco puede producir un bloqueo o incapacidad de extender la rodilla por completo.

En cambio, en la rotura degenerativa de menisco no se recuerda un traumatismo específico que haya causado la ruptura del menisco, es un proceso que ha empezado varios años antes de la instauración de los síntomas . En los pacientes de edad adulta el menisco se vuelve más débil con los años perdiendo su resistencia y elasticidad, se degenera. Esta degeneración meniscal provoca poco a poco el desgaste y la fragmentación del cartílago articular, conduciendo a la degeneración de toda la articulación, con presencia de líquido sinovial provocando inflamación, rigidez y pérdida de movimiento articular empeorando la calidad de vida del paciente a cualquier edad.

Los golpes, una combinación de parada rápida con cambio de dirección, girando, aterrizando de un salto o extendiendo demasiado la rodilla puede provocar lesiones ligamentarias.

 

¿Qué es la inflamación articular?

 

La inflamación es una respuesta natural a la irritación o al deterioro de los tejidos, causa hinchazón, enrojecimiento, sensación de ardor y limitación del funcionamiento de la zona afectada. Los primeros estadios de la inflamación articular es una fase reparadora. Si ésta fase no se corrige y se prolonga en el tiempo, supera la capacidad del organismo para repararse, provocando una degeneración de fibras de colágeno, llevándonos a una situación dolorosa, crónica e invalidante. De una fase reparadora, habríamos pasado a una fase destructiva.

 

Síntomas de rodilla degenerada.

 

La degeneración de la rodilla está en íntima relación con la edad, la sobrecarga o uso articular y el sobrepeso. Produce dolor con el movimiento, deformidad y limitación progresiva para la marcha. El dolor desaparece con el reposo, al sentarse y en la cama. Comienza con los primeros pasos de la marcha, mejora unos minutos después y vuelve a aparecer si camina mucho tiempo. Por lo general es más doloroso bajar las escaleras que subirlas.

Hay que tener presente que con dolor no se debe hacer ejercicio físico alguno, pero no podemos caer en el error de que con el reposo absoluto nos recuperaremos, porque no es así, ya que la pérdida de tono muscular empeora el cuadro sintomatológico. Cuando el paciente empieza un tratamiento de fisioterapia tiene que saber y mentalizarse que aparte del trabajo del fisioterapeuta es necesario una cooperación activa por parte del paciente, ya que una vez que el fisioterapeuta ha conseguido disminuir la inflamación es muy importante el realizar ejercicios de fortalecimiento muscular y actividad aeróbica para el tratamiento de la osteoartritis. Estos ejercicios deben ser fáciles de hacer, cómodos para el paciente con una cantidad pequeña de ejercicios y de repeticiones; el hacerlos bien y la constancia de su realización es trabajo del paciente.

Según un estudio reciente del profesor de cirugía ortopédica Jeffrey Katz en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, autor principal del estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine y presentado en la conferencia anual de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortópedicos, reunida en Chicago; demostró que la cirugía no es siempre mejor que la fisioterapia para tratar la rodilla, afirmando que “ las personas que deseen evitar la artroscopia u operación de rodilla pueden estar seguros de que la fisioterapia es una buena opción”.

Consejos preventivos.

Control del sobrepeso, evite estar de pie quieto, no abusar de las escaleras, mantener una musculatura adecuada, evitar prácticas deportivas sin la preparación adecuada.

El tratamiento de la degeneración de rodilla debe ser individualizado para cada enfermo, teniendo en cuenta, la edad, la degeneración y la presencia de inflamación.

El manejo del dolor articular debe tener como meta un control adecuado del dolor que evite sus consecuencias fisiológicas y psicológicas, y permitir al paciente mejorar su calidad de vida.

 

Existen tratamientos hoy en día que dan solución a los dolores degenerativos de rodilla cuando los tratamientos convencionales fallan. Ejemplo de ellos es la bio-estimulación mediante láser. En concreto se trataría de una forma muy específica de usar la magnetoterapia y la laser-terapia entre otros métodos. El objetivo de ésta terapia es trabajar la zona articular exacta y concreta de lesión degenerativa. Con ello conseguimos disminuir notablemente el dolor, frenar el desgaste articular y evitar, en muchos casos, la prótesis quirúrgica, mejorando significativamente el movimiento de la articulación. Además se logra una mejoría, tanto del tono muscular, como de la recuperación funcional. Este es el principio desde el que partimos para mejorar la calidad de vida del paciente y permitir paulatinamente que la actividad física ligera signifique un reforzamiento de la articulación y no una sobrecarga.