Síndrome de acortamiento de isquiotibiales

¿Qué son los isquiotibiales?

La palabra isquiotibiales, hace relación a un grupo de músculos situados en la parte posterior del muslo, compuesto por los músculos bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso. Su origen e inserción van desde el isquion de la cadera hasta debajo de la rodilla. Son los músculos principales de la parte posterior del muslo.

Tienen una acción combinada, flexora sobre la rodilla y extensora sobre la cadera, desempeñando un papel esencial en la estabilidad de la pelvis.

¿Qué es el síndrome de acortamiento?

El síndrome de acortamiento o retracción de la musculatural isquiotibial o isquiosural, es una lesión que se caracteriza por una disminución importante y progresiva de la elasticidad de la musculatura posterior del muslo, objetivándose una menor flexibilidad en dicha musculatura con la consecuente limitación de la amplitud de movimiento.

Aunque el origen de la patología todavía está en discusión por los expertos, su frecuencia es mucho más alta de lo que se sospecha.

¿Qué consecuencias puede tener?

Los músculos isquiotibiales se encuentran directamente relacionados con el mantenimiento de la postura del cuerpo, cuando hacemos una inclinación hacia delante evita que nos caigamos, estando en constante tensión. Su retracción afectará no sólo a su origen e inserción en cadera y rodilla respectivamente, sino que también lo hará en la espalda modificando la postura y la marcha. Puede ser responsable de la “tendinitis” rotuliana y dolor en cara anterior de la rodilla.

El acortamiento isquiotibial traerá consigo rigidez muscular que iremos notando con el paso del tiempo, ya que no podremos realizar los movimientos habituales con normalidad, además de llegar a causarnos dolor, calambres, contracturas, tendinosis, pinchazo, fatiga, desgarros, roturas y esguinces musculares.

Sin embargo, lo más serio y verdaderamente importante es el dolor e impotencia que suele aparecer en la zona lumbar – sacroilíaco y parte baja y media de la zona dorsal, con dificultad seria para la realización del movimiento de flexión, con dolor e incapacidad.

Cuando los síntomas persisten en el tiempo y la patología no se ha corregido, ocasionará un aumento de la curvatura dorsal (cifosis torácica), variaciones de la zona lumbosacra con afectación y alteración de los discos intervertebrales (disrupciones, protusiones y hernias discales lumbares). Además ocasiona una inversión o cambio de la curvatura lumbar normal en la posición de sentado.

Factores determinantes en la aparición del síndrome

Los factores de la presencia de acortamiento de los isquiotibiales está relacionada con numerosas variables como: el género, anatómicamente las mujeres son más flexibles que los hombres; edad, pérdida de nivel de actividad física y disminución de movimiento articular; nivel y tipo de actividad física, fútbol, voleibol, tenis, baloncesto, rugby; estado muscular y alteraciones articulares y posturales, la tendencia al acortamiento se debe a mezcla de factores genéticos, mantenimiento prolongado de la posición de sentado y bajo nivel de actividad física.

Consejos de prevención

Es peligroso estirar en frío, la mejor prevención para la patología es estirar concienzudamente después de hacer el ejercicio.

Conviene evitar al estirar subir la pierna a sitios altos (escalera), teniendo mayor efectividad y menor riesgo estirar sentado en el suelo o en la posición de rodilla flexionada y la otra pierna estirada.

Una vez que tenemos instaurado el acortamiento muscular, existen tratamientos hoy en día que dan solución a los dolores, falta de flexibilidad y a la incapacidad funcional provocada por el síndrome de acortamiento de isquiotibiales cuando los tratamientos convencionales fallan. Ejemplo de ellos es la bioestimulación mediante láser. En concreto se trataría de una forma muy específica de usar la magnetoterapia y la láserterapia entre otros métodos. El objetivo de esta terapia es mejorar la circulación sanguínea en la zona lesionada, favoreciendo la elasticidad del grupo muscular, al tiempo que se disminuye el acortamiento y se optimizan las vías de eliminación de los residuos de desecho. Con ello se consigue una disminución muy importante de los síntomas, evitando la cronicidad y la degeneración de dichos tejidos, consiguiendo restablecer la función músculo-nervioso-articular con el fin de evitar en un futuro próximo las protusiones, hernias lumbares, el aumento de la cifosis dorsal (chepa) y mejorando considerablemente la calidad de vida del paciente, así como la incorporación a la vida deportiva.