Fisioterapia y dolor de espalda (cuello, dorsal y lumbar)

El dolor muscular es el problema más extendido entre la población. Tanto, que el 80% de los españoles han sufrido alguna vez en su vida dolor de espalda. La mayoría de las dolencias están relacionadas con problemas cervicales, lumbalgias y dolor de hombros o rodillas. El 80% de la población padece de lumbalgia mecánica o “inespecífica” en algún momento de su vida. El 30% de la sociedad sufre dolor crónico de espalda, es decir, tienen un dolor continuo durante 3- 6 meses al año.

¿Cuáles son las funciones de la espalda?

Básicamente la función de sostener el cuerpo y permitir su movimiento, la de contribuir a mantener estable el centro de gravedad, tanto en reposo, como sobre todo en movimiento; y proteger la médula espinal en una envolvente de hueso. Para eso es necesario que esté formado por huesos muy resistentes como son las 32 vértebras separadas, dispuestas una encima de otra y sostenidas por un sistema muy potente de músculos y ligamentos.

¿Quién es más probable que tenga dolor de espalda?

Seis de cada diez afectados por dolores musculares son mujeres. Los expertos apuntan como causa fundamental de esta situación las largas jornadas laborales fuera de casa, unido a una carga de trabajo doméstico todavía importante.

La población más afectada por estas dolencias es el grupo de edad entre 35 a 45 años, aunque el que mayor coste tiene para la sociedad es el de 46 a 55 años.

¿Cuáles son las causas de las lesiones en columna vertebral?

Entre los factores mecánicos tenemos: estar expuestos a vibraciones que afectan a todo el cuerpo, el manejo de cargas (incluido su levantamiento, desplazamiento, sostenimiento o transporte), mantener frecuente y duraderamente posturas inadecuadas, debilidad de la musculatura abdominal y de la espalda, movimientos de flexión y torsión de la columna vertebral.

Entre los factores psicosociales están: el estrés, insatisfacción laboral, desempeño de cargos con
bajo nivel de decisión, percepción de falta de apoyo…

Si el dolor de espalda no se toma en serio, ¿qué consecuencias puede tener?

La primera consecuencia es el estado forzado y agarrotado de los músculos. Cuando han pasado pocas semanas y este estado muscular no se corrige, el dolor y la inflamación afecta a estructuras más importantes y profundas, como es el nervio, produciéndose una severidad mayor en la lesión inicial. El dolor de espalda puede durar mucho tiempo y llegar a incapacitar.

El dolor en hombros, codos, manos, caderas, rodillas, pies y dedos, también pueden ser una consecuencia de un problema de espalda no corregido y mantenido en el tiempo. En estos casos se precisa tratar al mismo tiempo la columna vertebral y la articulación afectada.

Los ejemplos más frecuentes están en enfermedades como Osteoartitis o degeneración del cartílago, Ciática, Osteoporosis, Hernia de disco, Fibromialgia, Lesiones y accidentes, Estenosis espinal, Espondilitis anquilosante, Dolor referido…

Creencias tradicionales erróneas

“El reposo resuelve los problemas musculares”.

Contrariamente, el reposo puede producir pérdida de fuerza y resistencia muscular. Además dificulta la coordinación entre los distintos músculos, lo que facilita su contractura y desprotege la columna vertebral, favoreciendo la aparición de algunas alteraciones como la hernia discal.

¿Cuál es la mejor forma de prevenir y corregir el dolor crónico de espalda? Cuando los dolores son de origen muscular, los tratamientos convencionales (antiinflamatorios, estiramientos, ejercicio suave,…), suelen ser suficientes. Sin embargo, hay ciertas patologías que, por diversas circunstancias, se cronifican y los métodos habituales no son resolutivos.

Existen tratamientos hoy en día que dan solución a los dolores crónicos de espalda cuando los tratamientos convencionales fallan. Ejemplo de ellos es la bioestimulación mediante láser. En concreto se trataría de una forma muy específica de usar la magnetoterapia y la laser-terapia entre otros métodos. El objetivo de esta terapia es trabajar la terminación nerviosa afectada de manera que, una vez desinflamada, la contractura muscular remite. Con ello conseguimos una disminución del dolor y una mejoría significativa en la funcionalidad de la columna y demás miembros afectados. Este es el principio desde el que partimos para mejorar la calidad de vida del paciente y permitir paulatinamente que la actividad física ligera signifique un reforzamiento del músculo y no una sobrecarga.