¿Qué es un edema óseo?

Es un proceso concomitante que está presente en patologías que cursan con inflamación, acumulándose en el hueso trabecular una cantidad excesiva de líquido inflamatorio y sangre, colapsando el mecanismo natural de reabsorción y reparación que tiene el cuerpo humano.

Es un proceso secundario a lesiones previas de diferentes estructuras articulares ya que el edema óseo actúa conjuntamente con otra patología.

Es una lesión que está presente en pacientes que practican deporte, pero cada vez aparece con más frecuencia en pacientes con lesiones degenerativas articulares.

 

Causas

– Traumatismo o contusión ósea.

– Sobrecarga mecánica, microtraumatismo repetitivo.

– Lesiones de cartílago como las fracturas subcondrales de estrés.

– Artrosis.

– Rotura meniscal.

– Lesión ligamentosa.

– Artroscopia.

– Distrofia simpático refleja.

– Osteoporosis transitoria.

 

Síntomas.

– Dolor. Al inicio de la patología el dolor es una molestia que se incrementa con actividades cotidianas y disminuye con el reposo; a medida que la lesión se hace más grave, el dolor es cada vez más fuerte y aparece en reposo, incluso te despierta mientras estás durmiendo.

– Inflamación. Generalmente la presencia de edema óseo se acompaña de derrame articular y edema de partes blandas.

– Ardor o sensación de calor muy intensa en la articulación dañada.

– Incapacidad funcional. La articulación no se puede mover en su rango articular completo de una forma normal e indolora. Un pequeño gesto como cambiar ligeramente de posición puede provocar un fuerte dolor que nos llega a despertar.

 

Consejos.

Si desgraciadamente sufre de dolor e impotencia funcional y a medida que pasa el tiempo su situación va empeorando, solicite al médico una Resonancia Magnética, ya que el edema óseo no se puede observar en una Radiografía convencional.

Una vez que tiene el diagnóstico, el principal objetivo es la reabsorción completa del edema óseo en el menor tiempo posible para evitar complicaciones  más graves como la Necrosis Ósea.

El paciente debe saber:

– Hay que empezar el tratamiento lo antes posible.

– El reposo es necesario pero insuficiente para la reabsorción del edema óseo ( Los últimos estudios científicos sugieren que entre 6 y 24 meses de reposo se llega a perder el 60% de volumen de hueso esponjoso, y podría estar relacionado con un descenso de actividad física y un aumento de peso que disminuiría los estímulos mecánicos en el hueso).

– Los estiramientos musculares o ejercicios de fortalecimiento solicitan una tensión y carga extra a la zona lesionada, pudiendo empeorar el cuadro patológico y retrasando la recuperación articular.

– El fortalecimiento muscular es imprescindible en la recuperación de la lesión pero siempre después de la reabsorción completa del edema óseo.

 

Tratamiento.

 

Existen tratamientos hoy en día que solucionan los problemas derivados del edema óseo, el uso de la terapia láser combinada bioestimulante acelera la reabsorción del edema óseo en pocas sesiones de tratamiento, consiguiendo la recuperación  funcional articular al tiempo que desaparece el dolor, evitando complicaciones más graves como la necrosis ósea.

Es necesario que el paciente aporte una Resonancia Magnética para precisar con exactitud la zona donde hay que bioestimular para que el cuerpo reabsorba el edema óseo.