Mujer de 52 años diagnosticada de Sacroileitis, artrosis lumbar y polimialgia reumática entra en consulta con dolor fuerte en zona lumbar, glúteos e ingle.

La paciente presenta una movilidad limitada de columna lumbar en un 50%, con dolor a la presión en L4-S1 y ambas sacroilíacas, refiere dolor en movimientos de cadera.

La paciente manifiesta dolor continuo desde hace 2 años; tuvo un episodio de no poder levantarse de la cama por absoluta rigidez en sus articulaciones; presenta dolor nocturno al cambiarse de posición; dolor al levantarse después de estar sentado; dolor al sentarse llevando la columna hacia atrás; dolor al permanecer de pie; también presenta dolor y limitación de movimiento en columna cervical y hombros.

La paciente presenta Radiografías y Resonancia Magnética donde el diagnóstico dice: “Sacroileitis bilateral sistémica, discopatías L3-S1 con protusiones globales y rotura del anillo fibroso, esclerosis de la vertiente iliaca de ambas sacroilíacas, polimialgia reumática.”

Con la 1ª sesión de Terapia Láser Bioestimulante la paciente se encuentra mejor de dolor, durante la semana sólo le ha dolido 1 noche. Levaba 2 años sin nadar y como no tenía dolor ha probado a nadar unos minutos y se ha encontrado bien ( en los inicios del tratamiento,  aunque te disminuya el dolor no es aconsejable ponerse a hacer ejercicio, se empieza a hacer ejercicio de forma progresiva según avanza la efectividad de la terapia frenando los mecanismos degenerativos); con la 2ª sesión el dolor nocturno ha desaparecido por completo; con la  3ª y 4ª sesión la paciente no presenta dolor a la presión en vértebras y sacro, y una limitación de 10% en la movilidad global de la columna lumbar; con la 5ª sesión la paciente ha podido caminar 45 minutos seguidos sin dolor; con la 6ª, 7ª y 8ª sesión la paciente incrementa sus rutinas de ejercicio diario sin excederse en tiempo e intensidad, también ha normalizado sus actividades de la vida diaria.