Mujer de 36 años de edad aparece en consulta cojeando del miembro inferior izquierdo. El episodio doloroso empezó hace 5 meses y coincidió con el inicio de la práctica de yoga. Ha recibido  tratamiento de fisioterapia en la mutua de salud pero no ha tenido evolución positiva.

La paciente muestra dolor importante en la rodilla izquierda, inflamación en la parte interna de la misma, impotencia funcional y limitación al extender o estirar la rodilla, dolor nocturno que le despierta cuando se cambia de posición en la cama, importante rigidez matutina, dolor al bajar y subir escaleras, dolor al agacharse o hacer sentadillas, dolor al apoyarse sobre la rodillas en el suelo. También presenta dolor en cadera derecha.

La paciente aporta Resonancia Magnética donde se le diagnostica rotura intersticial del ligamento Cruzado Anterior.

El traumatólogo le aconseja hacer 2 operaciones quirúrgicas en la rodilla.

Se le aplica tratamiento de fisioterapia que consiste en terapia láser combinada bioestimulante; con la 1ª sesión le desaparece el dolor nocturno, y disminuye el dolor en general; con la 2ª sesión le desaparece el dolor de cadera y el dolor al subir y bajar escaleras; con la 3ª sesión tiene una ligera rigidez matutina y puede estirar la rodilla por completo, se introducen ejercicios de propiocepción; con la 4ª sesión han desaparecido todas las limitaciones funcionales excepto un dolor soportable al agacharse y ponerse de rodillas.

La paciente decide no operarse porque hace una vida completamente normal sin dolor.