Paciente varón de 62 años entra en consulta de fisioterapia manifestando importante dolor  en la rodilla izquierda cuando apoya  el miembro inferior izquierdo.

El paciente presenta diagnóstico médico de resonancia magnética con rotura y degeneración del menisco interno, distensión del ligamento colateral interno, cambios degenerativos en ambos compartimentos femorotibiales, regularización meniscal externa junto con presencia de derrame articular. El paciente fue operado quirúrgicamente de un quiste de Baker en la parte externa de la rodilla izquierda hace 30 años.

El cuadro sintomatológico empezó en un paseo cotidiano cuando sintió un pinchazo en la zona de la rótula; desde entonces manifiesta dolor nocturno en la parte interna de la rodilla, rigidez matutina, dolor al caminar o a la deambulación, dolor al estiramiento, flexum, ruido articular o crepitación en parte interna de rótula y compartimento femorotibial externo, también presenta dolor en la columna lumbar. Es un paciente muy activo físicamente sobre todo en máquinas de fortalecimiento y potenciación de gimnasio.

Se realiza en rodilla izquierda y columna vertebral tratamiento de terapia láser combinado bioestimulante.  Después de la 1ª sesión desaparece el dolor nocturno en compartimento interno de rodilla y en la columna lumbar, disminuye la rigidez matutina y también el dolor a la deambulación o marcha; se le modifica la forma de hacer los estiramientos. Con la 5ª sesión de fisioterapia el paciente empieza a hacer bicicleta 30 minutos diarios sin dolor alguno, ya que los dolores al caminar y al estiramiento han desaparecido por completo; el paciente continúa tratamiento hasta la 10ª sesión donde se le da el alta ya que puede practicar una vida deportiva en gimnasio completamente normal a la que tenía antes del episodio sin manifestación alguna de dolor.